[Juan Soto Ivars] (September 28, 2026) El Nuevo 15M(eme) Confirma que HAY Mucha Gente Deseando SER Estafada

La Puerta del Sol vuelve a llenarse de tiendas de campaña quince años después del 15M.
El Sindicato de Inquilinas quiere un “decreto Maricarmen” y con eso basta para olvidarnos
de que estas cosas sólo ayudan con acceso a la vivienda de los que lo organizan.

Esta vez la chispa es Maricarmen, la mujer de 87 años desahuciada de la casa de Madrid en la que llevaba viviendo más de siete décadas, y la promesa de un “decreto Maricarmen” que el Sindicato de Inquilinas quiere llevar al próximo Consejo de Ministros. Contratos indefinidos, congelación de alquileres, moratoria de desahucios y más intervención pública. Pedro Sánchez ya ha recogido parte del guante y asegura que el Gobierno trabaja “contrarreloj” para aprobar nuevas medidas sobre vivienda.

La escena tiene algo de déjà vu.

En 2011 la indignación llenó Sol contra el paro, los desahucios, la corrupción y un bipartidismo resumido en aquel “PSOE, PP, la misma mierda es”. Después llegaron Podemos, Pablo Iglesias, Irene Montero, Ada Colau y toda una generación política nacida de las plazas. Quince años más tarde, Montero e Ione Belarra vuelven a celebrar una acampada en Sol y hablan de un “otoño de movilizaciones que puede cambiarlo todo”. La vivienda, mientras tanto, sigue siendo uno de los mayores problemas del país.

La comparación resulta todavía más incómoda porque ahora no estamos ante una izquierda esperando entrar en las instituciones. Podemos gobernó. Sumar gobierna. El PSOE lleva en Moncloa desde 2018. Yolanda Díaz es vicepresidenta. Irene Montero fue ministra. Ada Colau gobernó Barcelona durante ocho años. Y los últimos datos del INE dicen que las ejecuciones hipotecarias sobre viviendas habituales de personas físicas aumentaron un 27,5% interanual en el segundo trimestre de 2026.

Por eso la gran pregunta no es si Maricarmen merecía seguir en su casa. Su caso ha provocado una indignación comprensible. La pregunta es cómo una tragedia individual vuelve a transformarse en una gigantesca operación de ilusión política: escenario en Sol, asambleas, tiendas de campaña, conciertos y un relato según el cual esta vez sí, una nueva movilización y un nuevo decreto van a solucionar lo que años de gobierno no han conseguido arreglar.

El reparto también recuerda bastante al pasado. Carme Arcarazo y el Sindicato de Inquilinas presentan el decreto. Valeria Racu aparece como una de las caras del movimiento. Irene Montero pide ir mucho más lejos que el Gobierno. Samantha Hudson proclama desde el escenario que la movilización popular es la respuesta. Aitana Sánchez-Gijón llama a organizarse y acampar. Carlos Bardem habla de un “antes y un después”. Juan Diego Botto, Marwan, Pedro Almodóvar, Sergio Peris-Mencheta y otros nombres de la cultura pasan por una Puerta del Sol convertida durante el fin de semana en escenario político, festival y plató.

Hasta Pedro Sánchez vuelve sobre sus propios pasos. En 2017 reivindicaba expresamente a quienes habían llenado Sol seis años antes y prometía representar aquella demanda de regeneración. Ahora vuelve a dirigirse a una movilización nacida en la misma plaza y presenta el problema de Maricarmen como una cuestión de “humanidad”.

La memoria es especialmente útil cuando la política pretende vender como nuevo aquello que ya hemos visto.

El 15M terminó generando partidos, carreras políticas, ministerios y nuevos liderazgos. Algunos de quienes denunciaban entonces que una generación no tendría casa acabaron ocupando el poder durante años. Hoy vuelve el lenguaje de la ilusión, vuelve Sol y vuelve la promesa de que una ley urgente puede cambiar el rumbo de la vivienda.

Y aparece una contradicción bastante difícil de esconder: mientras se habla de “fondos buitre”, rentistas y especulación, la oferta de vivienda continúa siendo insuficiente, los jóvenes retrasan su emancipación y los precios siguen expulsando población de Madrid, Barcelona y otras grandes ciudades.

La discusión sobre el “decreto Maricarmen” es también una pelea dentro de la propia izquierda. El Sindicato considera insuficiente lo anunciado por Sánchez. Podemos rechaza un acuerdo de mínimos y acusa al PSOE de intentar contener la presión social con “parches”. Sumar necesita diferenciarse del PSOE sin romper el Gobierno. Y todos compiten por representar un malestar que no nació ayer.

Sol vuelve a estar llena.

Lo que falta por saber es si esta vez de allí saldrán viviendas para todos o, como ocurrió después de 2011, sólo para algunos políticos.