[Juan Soto Ivars] (July 19, 2026) LA Desigual Lucha DE LA Guardia Civil Contra EL Narcotráfico Después DE Ocon-SUR

4 años después del cierre de OCON-Sur seguimos sin explicaciones por parte del ministro
del inerior Marlaska o del gobierno de Sánchez. J. J. Mateos, Guardia Civil y ex-GAR, nos
cuenta con detalle cómo fue la decisión y cómo está actualmente la lucha contra el narco.

La entrevista copleta: https://youtu.be/OoTLtD2x3Nc?si=bx1OFn3337s9vny1

OCON-Sur fue una unidad de élite creada para combatir el narcotráfico en Andalucía y que se desarticuló sin muchas explicaciones en 2022. Según el testimonio de Juan José Mateos, ni jueces, ni fiscales, ni guardias civiles que trabajaron en primera línea entendieron aquella decisión. La unidad daba resultados, conocía el terreno, acumulaba información, tenía continuidad operativa y había conseguido que los narcos se replegaran de la costa. Cuando desaparece, el tráfico no desaparece: se mueve.

Ese desplazamiento es clave. La presión en el Campo de Gibraltar empujó a las organizaciones hacia Huelva, el Guadiana, el Guadalquivir y el Algarve portugués. La ruta dejó de ser solo el Estrecho clásico. Las narcolanchas empezaron a utilizar nuevos puntos de entrada, zonas fluviales, marismas y áreas donde el Servicio Marítimo trabaja con más dificultad. La droga se adapta más rápido que el Estado.

El contraste con el discurso oficial es incómodo. Interior presume de la operación Abisal, con más de 30 toneladas intervenidas en el buque Arconian, la mayor aprehensión de la historia en un solo barco. También presume de Alfa-Lima, con casi 20 toneladas y más de 30.000 litros de combustible incautados. Esos datos son importantes y demuestran que la Guardia Civil sigue haciendo operaciones enormes. Pero también enseñan la escala del problema: si cada operación bate récords, no estamos solo ante un éxito policial; estamos ante un mercado descomunal creciendo alrededor de España.

La cocaína ya no llega solo como una película de clanes locales en lanchas de noche. Llega con barcos nodriza, combustible preparado para trasvases en alta mar, redes internacionales, contactos con la DEA, policía holandesa, rutas atlánticas y grupos como la Mocro Maffia. El hachís sigue entrando desde Marruecos, principal proveedor de resina de cannabis para Europa, pero el sur de España se ha convertido también en plataforma de entrada de cocaína. El narco ya no es una frontera: es una infraestructura.

Ahí la desaparición de OCON-Sur pesa más. Porque una unidad eficaz no solo incauta droga. Aprende nombres, rutas, hábitos, talleres, gasolineras, playas, guarderías, testaferros, abogados, chivatos y pueblos enteros donde el dinero del narco circula con normalidad. Esa continuidad no se reemplaza comprando veinte embarcaciones. Una lancha nueva puede perseguir. Una unidad especializada puede entender el ecosistema.

El Gobierno sostiene que ha reforzado plantillas y medios. Los guardias civiles sobre el terreno replican que siguen en inferioridad frente a narcolanchas más rápidas, violentas y mejor financiadas. Barbate ya demostró el coste de esa desventaja: dos agentes murieron embestidos por una narcolancha en febrero de 2024. Huelva ha vuelto a poner el problema delante. Cuando una tragedia se repite, llamarla accidente empieza a sonar insuficiente.

La pregunta política no es si Marlaska ha comprado material. La pregunta es por qué se desmanteló una unidad que funcionaba, por qué España sigue sin un marco operativo comparable al de otros países europeos para actuar contra narcolanchas, por qué los agentes denuncian falta de medios después de cada muerte y por qué el narco celebra cada repliegue del Estado.

El sur de España no necesita comunicados de condolencia cada seis meses. Necesita continuidad, inteligencia, unidades estables, respaldo judicial, cobertura legal y medios adecuados. Si OCON-Sur era tan eficaz como dicen quienes estuvieron allí, desmontarlo no fue una reorganización: fue regalar terreno.