[Juan Soto Ivars] (August 1, 2026) EL Ático DE Ayuso Expone LA Diferencia Entre Ketty Garat Y Sarah Santaolalla
El caso del nuevo ático de lujo con el que se relaciona a Isabel Díaz Ayuso y a su pareja, más
allá de que se confirme o no que todo huele bastante mal, es un caso perfecto para separar
a periodistas como Olmo o Ketty Garat de militantes como Sarah Santaolalla o Javierito.
La Comunidad de Madrid compró un ático de lujo en Chamberí a través de Planifica Madrid, una empresa pública dedicada a proyectos, obras y gestión patrimonial. Oficialmente iba a utilizarse como oficina temporal durante las obras de la Real Casa de Correos. El problema es que el inmueble es una vivienda, está situado frente al edificio en el que reside Isabel Díaz Ayuso y su pareja, Alberto González Amador, puso simultáneamente a la venta el ático en el que viven. La coincidencia no demuestra por sí sola que la casa se comprara para uso privado de la presidenta, pero sí justifica que la prensa investigue y que los contribuyentes hagan preguntas.
La respuesta de la Comunidad de Madrid tampoco ha ayudado. Tras publicarse la operación, el Gobierno regional anunció que vendería ese inmueble y otros cuatro pisos para destinar unos veinte millones de euros a los afectados por los incendios. El giro presenta varios problemas: no está claro que una empresa pública pueda desprenderse de su patrimonio y entregar directamente el dinero como si fuera una donación; tampoco aparecen con claridad todos esos inmuebles en la información pública de Planifica Madrid. La salida parece más una reacción apresurada que una explicación de por qué se compró el ático, quién decidió la operación y para qué se necesitaba realmente.
La sociedad compradora añade otra capa. Planifica Madrid fue anteriormente Arpegio, Nuevo Arpegio y Obras de Madrid. Bajo sus denominaciones anteriores apareció en las investigaciones de la trama Púnica por el uso de fondos públicos y adjudicaciones. Que una entidad tenga antecedentes no convierte automáticamente en ilegal cada nueva operación, pero obliga a extremar la transparencia. Especialmente cuando compra viviendas de lujo con dinero público sin una licitación convencional, anuncia una función temporal y después decide venderlas justo cuando la prensa pregunta.
Apara analizar esto conviene aplicar el mismo criterio que se exige cuando las sospechas afectan al PSOE. Si la Diputación de Badajoz crea una plaza para el hermano de Pedro Sánchez y previamente se busca dónde alojarlo, resulta razonable investigar. Si Begoña Gómez celebra en Moncloa reuniones vinculadas con su cátedra, resulta razonable estudiar las coincidencias. Si una empresa pública madrileña compra un ático frente a la vivienda de Ayuso mientras González Amador pone el suyo a la venta, también resulta razonable pensar que la secuencia huele mal.
Aquí aparece la diferencia entre periodismo y periodismo militante. El periodista puede tener una ideología, pero la noticia debe importarle también cuando perjudica a su propio espacio político. Los medios conservadores han publicado durante años informaciones sobre Gürtel, Kitchen, Juan Carlos I o ahora sobre la compra de Chamberí. El Mundo, ABC y otros medios de derechas no han ocultado el asunto por tratarse de Ayuso, una de las figuras preferidas de su audiencia.
En cambio, una parte del periodismo de izquierdas entiende su trabajo como militancia. Su objetivo superior sería impedir que gobierne la derecha y, desde ese marco, las noticias que dañan al PSOE se convierten en bulos, conjeturas o ataques a la democracia. Durante años se ha exigido una prueba penal definitiva para informar sobre Ábalos, Koldo García, Santos Cerdán, Begoña Gómez o David Sánchez. Cuando el caso afecta a Ayuso, esos mismos profesionales recuperan inmediatamente la capacidad de sumar indicios, relacionar fechas y formular hipótesis.
Así que no nos sorprendamos tanto de que periodistas como Jose María Olmo, Ketty Garat, Íker Jiménez o Alejandro Entrambasaguas puedan destapar la corrupción de la CAM de Ayuso con la misma profesionalidad que antes hablaron de Ábalos, el emérito o el hermano de Sánchez. Mejor armémonos de paciencia a ver si los Javioer Ruiz, Sarah Santaolalla, Cintora o Chema Garrido hacen alguna vez lo mismo con alguien de los de su lado.