[Juan Soto Ivars] (August 26, 2026) POR QUÉ Estamos (casi) Siempre Hablando DE LO QUE Quieren EL Psoe Y Sánchez

Rafa Latorre empieza temporada madrugando y España ha decidido recibirle con Ceuta,
incendios, Ayuso, Óscar Puente, Sánchez y Marruecos disputándose ser el tema del día.
¿Cómo se hace periodismo cuando Moncloa lleva el capote y media prensa entra al trapo?

Rafa Latorre cambia de horario y de vida. Después de años al frente de La Brújula, Onda Cero lo coloca esta temporada en el primer tramo de Más de uno, reforzando la información política de la mañana y Marta García Aller asume las tardes.

El movimiento llega además en un momento bastante poco apropiado para quien esperaba empezar tranquilo: Ceuta, incendios, corrupción, Ayuso, Sánchez y una legislatura que no concede demasiados días sin material. Onda Cero ya había anunciado en julio esta “reordenación de piezas”.

Y Ceuta es probablemente la mejor prueba. La entrada masiva de finales de julio dejó de abrir telediarios hace semanas, pero el problema sigue allí. Hoy mismo, 25 de agosto, Pedro Sánchez ha reunido al Consejo de Seguridad Nacional 26 días después de la crisis y el Gobierno ha anunciado un mando único coordinado por Ángel Víctor Torres. Continúan los asentamientos, los expedientes de asilo, los problemas con menores, los refuerzos judiciales y unas pérdidas económicas que la Cámara de Comercio ceutí estima en hasta 27,7 millones durante agosto.

Latorre plantea precisamente una forma de mirar estas noticias bastante alejada del reflejo partidista. Ceuta puede ser simultáneamente una crisis humanitaria, un problema de integridad territorial y una operación dentro de una estrategia de presión híbrida. Elegir solo una de esas dimensiones porque conviene ideológicamente empobrece la información. También resulta sencillo hablar desde Madrid de lo que deben sentir los ceutíes mientras una ciudad de 85.000 habitantes intenta absorber las consecuencias materiales de lo ocurrido.

Lo mismo sucede con las grandes catástrofes. La DANA, el apagón o los incendios no tardan en convertirse en material político. Latorre recuerda las notas de Ana Redondo durante la DANA y aquella expresión, “es nuestra oportunidad”, como ejemplo de una maquinaria política especialmente hábil para disputar el relato de una tragedia. Pero añade una parte que suele olvidarse: la oposición y los medios críticos colaboran muchas veces encantados. El Gobierno lanza una polémica y todo el mundo entra como un toro al capote.

Pedro Sánchez ha demostrado una enorme capacidad para imponer los asuntos de los que se habla. Veintidós ministerios, Moncloa, ruedas de prensa y una maquinaria comunicativa diaria proporcionan una potencia difícil de igualar desde fuera. El error consiste tanto en subestimarlo como en imaginarlo como un estratega infalible. La amnistía demostró que estaba dispuesto a llegar mucho más lejos de lo que muchos periodistas y políticos esperaban; eso no significa que todos sus movimientos funcionen.

Y ahí aparece Óscar Puente. Un ministro capaz de producir un titular o una pelea en X casi diariamente supone una tentación perfecta para cualquier redacción. Es fácil escribir sobre el último exabrupto. Mucho más difícil es decidir si detrás hay algo realmente importante. Para Latorre, una declaración ocupa uno de los escalones más bajos de la información: normalmente dice bastante más un BOE que diez minutos de un ministro delante de un micrófono.

La misma regla sirve cuando la noticia perjudica al propio espacio ideológico. El ático de Chamberí ha colocado a Ayuso ante un problema serio y Latorre establece ahí una diferencia entre información y militancia: un periodista puede tener preferencias, pero si necesita declarar conspiración cada vez que aparece una noticia perjudicial para los suyos, ha dejado de hacer una parte esencial del trabajo.

Entre Ceuta, la DANA, Ayuso, Óscar Puente, la amnistía, Vox y Sánchez aparece la misma pregunta: ¿quién decide realmente de qué hablamos?

Rafa Latorre comienza la temporada madrugando más que nunca y con una ventaja: mientras la política intenta imponer cada mañana su asunto, todavía queda una herramienta bastante antigua para defenderse.

Mirar los hechos antes que el argumentario.