[Juan Soto Ivars] (August 27, 2026) Caos EN Ceuta Y… ¿Seguro QUE Sánchez NO Está Trabajando?
Ceuta vuelve a estar en el centro de la política española casi un mes después de la entrada masiva del 30 de julio. Y más allá de lo que ocurrió en la frontera, ahora el foco está puesto
en las declaraciones de Margarita Robles y Marlaska sobre si hubo o no informes del CNI.
Margarita Robles aseguró esta semana en el Congreso que el CNI había hecho su trabajo, que sus agentes destinados en Ceuta conocían las convocatorias que circulaban para entrar a nado y que el 29 de julio trasladaron esa información a la Delegación del Gobierno. Fernando Grande-Marlaska sostiene otra cosa: “no había ningún informe” que permitiera anticipar una llegada de semejante magnitud. La Delegación del Gobierno respaldó a Interior y Ángel Víctor Torres también ha negado que existiera una comunicación alertando de la entrada de decenas de miles de personas. (Maldita)
La contradicción ha llegado hasta el punto de que Patxi López ha intentado compatibilizar las dos versiones: el CNI pudo detectar movimientos y avisar, pero sin conocer la dimensión que finalmente tendría la operación. Es decir, podía haber información sin que existiera una alerta sobre 70.000 u 80.000 personas. Mientras, Feijóo habla abiertamente de una “guerra interna” entre Defensa e Interior y la relación históricamente complicada entre Robles y Marlaska vuelve a ocupar titulares. (ElHuffPost)
La cuestión es difícil de esquivar. Si el CNI conocía las convocatorias, los movimientos en redes y la creciente concentración de personas en el entorno fronterizo, ¿hasta dónde llegó esa información y quién decidió que no justificaba un dispositivo extraordinario? Y si los servicios de inteligencia realmente no consiguieron anticipar nada parecido, la pregunta pasa a ser qué capacidad tiene España para detectar una operación de esta magnitud a apenas unos kilómetros de una de sus fronteras más sensibles.
Mientras Madrid discute qué significaban exactamente los avisos, Ceuta continúa pagando las consecuencias materiales. Juan Jesús Vivas ha elevado mucho el tono contra el Gobierno después de conocer que un borrador estatal contemplaba utilizar polideportivos municipales para atender a migrantes. “A mí me van a tener que sacar de los polideportivos”, llegó a decir. El Ejecutivo ha terminado retirando esas instalaciones del listado y estudia otras ubicaciones, después de semanas de tensión por la falta de espacio, la situación de los menores y la normalización de la ciudad. (Ceuta Deportiva)
La Federación de Fútbol de Ceuta también rechazó utilizar instalaciones deportivas que emplean más de 3.000 menores. El problema de una ciudad de unos 80.000 habitantes es bastante sencillo de entender: no dispone del espacio, las infraestructuras ni las alternativas de una gran capital peninsular. Un polideportivo ocupado deja de ser inmediatamente el polideportivo de los colegios, los equipos y las familias que viven allí. (Diario AS)
Pedro Sánchez ha creado finalmente un mando único dirigido por Ángel Víctor Torres, con reuniones semanales y una próxima cita del propio presidente con los responsables de la crisis. Llega casi un mes después del 30 de julio, mientras Vivas reclama recuperar la normalidad y Ceuta anuncia que llevará su situación ante instituciones europeas. (Cadena SER)
Ese retraso alimenta otra discusión que conviene separar de los hechos: una cosa es criticar la respuesta del Ejecutivo y otra atribuirle deliberadamente la intención de provocar un estallido social. La idea de que Sánchez estaría dejando deteriorarse Ceuta para obtener una ventaja política es una interpretación defendida en el vídeo, no un hecho acreditado. Lo documentado es suficientemente grave sin necesidad de añadir certezas inexistentes: hubo información previa sobre movimientos, existen versiones incompatibles dentro del propio Gobierno y casi un mes después Ceuta continúa discutiendo dónde alojar a miles de personas y cuándo recuperará la normalidad.
La crisis empezó en la frontera con Marruecos. Ahora también atraviesa al CNI, a Robles, Marlaska, Patxi López, Ángel Víctor Torres, Juan Jesús Vivas y al propio Pedro Sánchez.
Y la pregunta sigue exactamente donde estaba: si alguien sabía que algo se estaba preparando, ¿qué hizo el Gobierno con esa información?