[Juan Soto Ivars] (June 7, 2026) Soto Ivars: QUE Todos LOS Ciudadanos Sean Tratados Igual POR LA LEY (es facha)

Me cuesta llamar torpeza a esposar al apuñalado mientras el relato correcto busca culpables más
cómodos. Y empiezo a sospechar que dejar que sea la ultraderecha la que hable de la igualdad ante
la ley es de esas cosas que no acaba bien y de las que luego dan para muchos artículos en El País.

El caso Henry Nowak ha llegado a España convertido en algo más que una noticia de Reino Unido. Un joven de 18 años fue apuñalado en Southampton, dijo varias veces a la policía que le habían apuñalado y terminó esposado mientras su agresor, Vickrum Digwa, sostenía que había sufrido un ataque racista. En la cámara corporal de los agentes se registró la frase “no creo que te hayan apuñalado, amigo”, lo que unido al uso de un kirpan, la daga ceremonial sij, han abierto un debate enorme sobre la policía, los extrangeros y la igualdad ante la ley

La muerte de Henry Nowak plantea una pregunta política elemental: si el Estado tiene el monopolio de la violencia, ¿puede una excepción religiosa permitir portar una daga en la calle sin que el debate se convierta automáticamente en odio? Y si la policía cree antes la acusación de racismo del agresor que la petición de auxilio de la víctima, ¿qué tipo de reflejo institucional hemos construido?

Pero el punto más interesante está en cómo lo cuenta la prensa española. El País pone el foco en Nigel Farage, la ultraderecha británica, las protestas y el riesgo de odio, mientras el caso de fondo obliga a mirar asuntos bastante más incómodos: un joven desangrándose, una acusación falsa de racismo, unos agentes que creyeron tarde a la víctima y una ley que permite portar una daga por motivos religiosos. La noticia deja ver cómo muchos medios pasan rápido por lo esencial y se detienen mucho más en el relato que conviene: quién puede indignarse, quién no, qué protesta es legítima y cuándo pedir igualdad ante la ley se convierte en sospechoso.

El tratamiento mediático del caso Henry Nowak sirve para hablar de Reino Unido, pero también de España. Cada vez que aparece una noticia difícil, parte del periodismo español busca antes el marco político que el hecho principal. Si el tema toca inmigración, minorías, religión, racismo, policía o violencia, el titular suele venir ya con instrucciones de lectura. La víctima queda en segundo plano y el verdadero centro pasa a ser la ultraderecha, las redes sociales, Farage, Tommy Robinson o cualquiera que permita desviar el foco del error policial y del doble rasero.

La pregunta no es solo qué ocurrió en Southampton. La pregunta es por qué una parte de la prensa española necesita contar una muerte así como si el problema principal fuera la reacción de quienes se enfadan.