[Juan Soto Ivars] (June 8, 2026) Soto Ivars: EL Video (selfie) QUE Mejor Define A Irene Montero (y a su feminismo)

A Irene Montero no le sujetan el móvil por mujer sino por marquesa. O bueno, al menos es lo que
prefiero pensar cuando he visto como en Valencia, un hombre, tiene el gesto (no sé si de amabilidad,
o de sometimiento) de sujetarle el teléfono para hacerse un vídeo selfie. Maldita gravedad machista.

Irene Montero vuelve al centro de la conversación política por un video selfie sobre la huelga de profesores de la educación pública valenciana, las ratios escolares, los salarios docentes, las infraestructuras de los colegios y la defensa del valenciano. La escena pretendía denunciar a la Generalitat Valenciana por no negociar con los sindicatos, pero el making of convirtió el mensaje en otra cosa: una dirigente que lleva años hablando de poder, patriarcado, corresponsabilidad y sometimiento aparece asistida por alguien que le sostiene el móvil para grabar su intervención.

La contradicción es deliciosa. La misma política que ha convertido gestos cotidianos como abrir una puerta, ayudar en casa o hablar de caballerosidad en símbolos de poder masculino queda atrapada en una imagen casi perfecta del feminismo institucional español: la turra como discurso y el sirviente como infraestructura. Lo que en otro contexto sería dominación, privilegio o “señoro”, aquí se transforma en logística de campaña.

El asunto se cruza además con la educación pública, Podemos, Sumar, Pablo Iglesias y la polémica por el colegio privado de Las Rozas donde se ha publicado que estudian sus hijos. La izquierda española defiende la escuela pública como bandera moral, pero el debate reaparece cada vez que quienes predican igualdad, servicios públicos y coherencia de clase toman decisiones privadas que no encajan con el sermón. Ahí el video selfie de Irene Montero no es solo una anécdota: es una miniatura del doble rasero político.

También aparece el hilo cultural de La Casita de Bad Bunny, el feminismo pop, las excepciones ideológicas y esa facilidad con la que ciertos marcos cambian según convenga. El aire acondicionado puede ser machista o necesario contra la crisis climática; el fútbol puede ocupar el patio o convertirse en empoderamiento femenino; abrir una puerta puede ser sometimiento o simple educación; sujetar un móvil puede ser trabajo invisible o parte del decorado.