[Juan Soto Ivars] (September 20, 2026) El Estado del Bienestar son TUS Padres (Soto Ivars y Estefanía Molina)

La democracia, además de libertad, dio a los boomers trabajo, casa y pensiones.
Ahora el mismo sistema no encuentra la forma de cumplir con las nuevas generaciones.
Y si eliminas la ideología, entiendes que los jóvenes duden de la efciencia de la democracia.

Estefanía Molina, politóloga, periodista y autora de Los hijos de los boomers: De la muerte de la clase media al auge de una generación antisistema, coloca la brecha generacional en el centro del problema económico y político español. Vivienda, salarios, impuestos y pensiones dibujan un país en el que la clase media pierde capacidad de ascenso y muchos jóvenes desconfían de las reglas que funcionaron para sus padres.

La tesis de Molina es incómoda: el Estado del bienestar que permitió progresar a buena parte de la generación del baby boom ya no garantiza las mismas oportunidades a sus hijos. Estudiar, trabajar y esforzarse dejaron de asegurar vivienda, estabilidad o independencia. La familia se ha convertido en una red decisiva: recibir ayuda para una entrada, heredar un piso o disponer de una vivienda familiar separa a quienes pueden construir patrimonio de quienes dependen de su salario y del alquiler.

La crisis de vivienda concentra buena parte de esa fractura. El encarecimiento del alquiler, la falta de oferta, la emancipación tardía y el choque entre propietarios e inquilinos se cruzan con las políticas públicas. Molina cuestiona la criminalización del pequeño casero y sostiene que algunas medidas intervencionistas pueden terminar reduciendo la oferta. La propiedad privada aparece en su planteamiento como una pieza de autonomía personal, seguridad económica y supervivencia de la clase media aspiracional.

Las pensiones ocupan el otro gran bloque. Molina sostiene que PSOE y PP comparten incentivos electorales para proteger a una población envejecida y que ese peso condiciona las prioridades presupuestarias. No responsabiliza a los jubilados, sino a un sistema político que evita reformas impopulares mientras problemas como la vivienda, los salarios, la productividad, la educación o las infraestructuras quedan atrapados en el largo plazo.

La fiscalidad del trabajo y las cotizaciones sociales entran en el mismo conflicto. Molina distingue entre Estado del bienestar y asistencialismo: proteger a quien lo necesita no debería significar resignarse a una sociedad en la que la ayuda pública sustituya al progreso económico. Su idea de socialdemocracia pasa por recuperar el ascensor social: educación y sanidad fuertes, sí, pero también empleos productivos, mejores salarios, ahorro y posibilidades de emancipación.

El debate se amplía hacia la inmigración, la pobreza infantil, el Ingreso Mínimo Vital, los fondos europeos Next Generation, la competitividad y los servicios públicos. El crecimiento económico, según Molina, pierde valor político si no se traduce en productividad, salarios reales y oportunidades perceptibles. Ahí sitúa una de las raíces de la desafección democrática entre los jóvenes.

La política española aparece atravesada por esa misma ruptura. Pedro Sánchez, el PSOE, Podemos, la amnistía y los indultos del procés, el independentismo catalán y la evolución de la izquierda sirven a Molina para explicar su distancia respecto a los argumentarios de partido. Reivindica una socialdemocracia dispuesta a discutir datos, incentivos y resultados, y rechaza la idea de que aumentar el gasto público equivalga automáticamente a mejorar el Estado del bienestar.

Vox y el voto joven forman parte de la otra cara del fenómeno. Molina interpreta el auge de opciones antisistema, proteccionistas o autoritarias como respuesta a un contrato social que muchos jóvenes consideran roto. La división política ya no pasa únicamente por izquierda y derecha: vivienda, pensiones, inmigración, impuestos, propiedad privada y movilidad social están creando nuevas fronteras.

Los hijos de los boomers resume esa fractura en una pregunta: qué ocurre cuando una generación cumple con las reglas heredadas —estudiar, trabajar, esforzarse— y descubre que ya no garantizan una vida mejor. La respuesta de Molina apunta a reconstruir una clase media capaz de progresar y un Estado del bienestar que vuelva a conectar protección social, esfuerzo y mejora material.