[Juan Soto Ivars] (September 16, 2026) Mbappé Y Vinicius ME Hacen Sudar LA Camiseta

Una camiseta, tres futbolistas y una polémica.
A Vinicius, Mbappé y Konaté nunca se les va a olvidar Ceuta.
Igual que a mi no se me olvida que el derecho a la herejía es sagrado.

Antes del Elche-Real Madrid, los jugadores de ambos equipos saltaron al Martínez Valero con una camiseta blanca de apoyo a Ceuta con el lema “Todos somos caballas”. Casi todos la lucieron con normalidad. Kylian Mbappé, Vinícius Jr. e Ibrahima Konaté hicieron algo diferente: llevaron la camiseta enrollada hasta prácticamente el pecho, ocultando buena parte del mensaje, y se la quitaron antes que el resto. Las imágenes se hicieron virales y comenzó inmediatamente la discusión sobre qué significaba aquel gesto.

Hay algo importante: los tres futbolistas no han explicado públicamente por qué actuaron así. Por tanto, atribuirles una posición concreta sobre Ceuta, Marruecos o la soberanía española sería especular. El Real Madrid sí respaldó la iniciativa y publicó su propio mensaje de solidaridad con Ceuta. El País asegura que el club interpreta la actitud de los jugadores como una cuestión de “sensibilidades personales” diferentes a la posición institucional.

Pero precisamente esa incertidumbre abre una conversación más interesante que intentar adivinar qué piensa Mbappé. ¿Tiene valor que una persona pueda negarse a participar en un gesto colectivo incluso cuando ese gesto nos parece correcto?

Juan Soto Ivars parte de una posición inequívoca: su apoyo a Ceuta. Y precisamente desde ahí plantea la defensa del “yo no”. No se trata de compartir la hipotética opinión de los jugadores, sino de distinguir entre defender una causa y exigir que todo el mundo exteriorice públicamente esa misma adhesión. Un lema solidario puede parecernos justo y, al mismo tiempo, podemos considerar legítimo que alguien no quiera llevarlo.

La conversación recorre otros momentos en los que deporte, cultura y política han convertido determinados símbolos en pruebas públicas de adhesión: los lazos amarillos durante el procés, las muestras de apoyo a Jenni Hermoso, los gestos institucionales de los futbolistas o las polémicas sobre artistas que comparten espacio con personas cuyas ideas rechazan.

El ejemplo más reciente está en el Festival de las Ideas de Madrid. Más de veinte participantes pusieron en suspenso su presencia mientras el festival mantuviera el patrocinio de Allianz, cuestionado por sus vínculos económicos con Israel. La aseguradora terminó retirándose y la organización decidió asumir el coste económico para mantener el festival. Los participantes tenían derecho a retirarse; la cuestión que plantea el vídeo es qué ocurre cuando una decisión individual acaba generando presión sobre quienes deciden no secundarla.

Porque un símbolo colectivo funciona también por contraste. Llevar una camiseta, un lazo o una insignia identifica a quien participa, pero cuando prácticamente todos lo hacen también vuelve visible a quien decide abstenerse. Y ahí aparece una tentación conocida: interpretar automáticamente la ausencia del símbolo como una declaración contra aquello que representa.

El vídeo discute justamente esa lógica. No llevar una camiseta de apoyo a Ceuta no demuestra por sí solo querer que Ceuta sea marroquí. Del mismo modo, negarse a participar en cualquier campaña colectiva no permite conocer automáticamente las razones de quien se aparta. Puede existir desacuerdo político, rechazo al mensaje, incomodidad con la iniciativa, una razón personal o cualquier otra explicación. En este caso, mientras los jugadores no hablen, simplemente no lo sabemos.

La paradoja es que la libertad para discrepar adquiere precisamente importancia cuando la discrepancia molesta. Defender únicamente las opiniones, símbolos y heterodoxias que compartimos resulta sencillo. La prueba incómoda aparece cuando alguien rompe una unanimidad que consideramos moralmente correcta.

Ceuta sirve además como escenario especialmente sensible. La ciudad atraviesa las consecuencias de la crisis fronteriza iniciada a finales de julio y el fútbol español ha impulsado esta jornada distintos gestos de solidaridad. El mensaje “Todos somos caballas” buscaba precisamente expresar ese apoyo.

Por eso la discusión no consiste en decidir qué deberían pensar Mbappé, Vinícius o Konaté. Consiste en preguntarnos cuánto espacio dejamos para que alguien pueda responder simplemente: “yo no”. Incluso cuando nosotros sí.