[Juan Soto Ivars] (September 10, 2026) Cristina Pardo Devora al Ministro Óscar Puente (y escupe los huesos)

Cristina Pardo tenía los documentos. Óscar Puente, el argumentario.
Normalmente el político suele ganar al entrevistador. Son muy buenos.
Pero a veces, como ayer, una periodista deja en K.O. técnico a un MInistro.

Preventa de camiseas y sudaderas del canal abierta hasta el 11 de septiembre en https://tienda.juansotoivars.es
«ESTO NO EXISTE» a la venta aquí: https://amzn.to/44zHQfH

La ficha de Cristina Pardo en el dosier de 280 periodistas elaborado por el Ministerio del Interior en 2024 decía: “en los últimos años ha virado de una tendencia izquierdista a una posición más crítica con el Gobierno”. Apenas un día después de conocerse el documento, Pardo sentó a Óscar Puente en La Mesa de Antena 3 y convirtió la crisis de Ceuta en una sucesión de preguntas sobre avisos previos, responsabilidades, Marruecos y las vacaciones de Pedro Sánchez.

Puente tuvo que corregir primero su propio mensaje del 1 de agosto. Aquel día había celebrado en X “otra crisis más que resuelve Pedro Sánchez” cuando la entrada masiva de migrantes acababa de comenzar. Ahora admite que aquel tuit fue precipitado, aunque mantiene que Sánchez no tenía que interrumpir sus vacaciones porque “lleva el despacho en el bolsillo”. Pardo le recordó que el propio ministro había exigido un año antes a Alfonso Fernández Mañueco regresar de Cádiz durante los incendios de Castilla y León.

El choque más importante llegó con los documentos desclasificados sobre Ceuta. La Guardia Civil había advertido ya el 8 de julio del posible “efecto llamada” derivado de la sentencia del Supremo sobre las entradas a nado y propuso reforzar el Servicio Marítimo de Ceuta, aumentar medios, potenciar la detección temprana y promover un cambio legal. El CNI también detectó convocatorias para entrar masivamente, avisó a la Guardia Civil, a la Delegación del Gobierno y a los servicios de inteligencia marroquíes. El Ejecutivo sostiene que esos avisos no permitían anticipar una entrada de más de 70.000 personas.

Puente rechaza que esos datos justifiquen ceses. Preguntado por posibles responsabilidades en el CNI o Interior, respondió que los “sacrificios en el altar” se los deja a los supersticiosos y que, en su opinión, no existe ninguna responsabilidad acreditada. También rebajó el papel de Marruecos: afirmó que no hay pruebas de que Rabat estuviera detrás de la operación, que probablemente se vio desbordado y que la certeza está en “la miseria”, “la desigualdad” y la desesperación al otro lado de la frontera.

Pardo contrapuso esa explicación con los propios papeles publicados por el Gobierno y con la pasividad atribuida a las autoridades marroquíes. La frase fue directa: “Ustedes hablan peor de los servicios secretos que de Marruecos”. También puso sobre la mesa el documento del 8 de julio y preguntó cómo podían sostener que no había motivos para actuar de otra manera cuando Guardia Civil, Policía, CNI y Ejército habían manejado avisos o peticiones de refuerzo antes del 30 de julio.

El contraste con la mañana fue llamativo. Pedro Sánchez había concedido ese mismo día su primera entrevista televisiva tras la crisis de Ceuta en Mañaneros 360, con Jesús Cintora y Esther Palomera. Allí defendió que el Gobierno estuvo “al pie del cañón desde el primer minuto”, justificó sus vacaciones y admitió únicamente que el Estado debe mejorar en “anticipación y prevención”. El Consejo de Informativos de TVE había criticado antes de la emisión que una entrevista de ese nivel se realizara en un espacio coproducido por una empresa externa y reiteró su desacuerdo con la línea editorial del programa.

La diferencia no está en que unos pregunten y otros no. Está en qué ocurre después de la primera respuesta. Un político entrenado puede convertir una pregunta abierta en varios minutos de argumentario. La repregunta, el dato concreto y el documento delante obligan a volver al punto que se intenta esquivar.

En plena polémica por el dosier de Interior que clasifica a periodistas según su supuesta orientación ideológica, queda una imagen muy oportuna: la periodista a la que el propio Ministerio describió como cada vez “más crítica con el Gobierno” preguntando a un ministro por qué no dimite nadie, qué sabía el Estado antes de la avalancha y por qué Marruecos recibe más cautela que los propios servicios de inteligencia españoles.