[Juan Soto Ivars] (June 18, 2026) Soto Ivars: LAS Hijas DE Zapatero, DOS Joyas Recién Imputadas

La familia Zapatero no está teniendo un buen día. Después de que ayer, la no exigencia de
medidas cautelares nos fuera vendida como una victoria parcial, hoy el juez Calama ha
imputado a las hijas del expresidente y a su fiel secretaria Gertrudis. What the fav!!! ¿no?

El juez José Luis Calama ha imputado a Alba y Laura Rodríguez Espinosa, hijas de José Luis Rodríguez Zapatero, y a Gertrudis Alcázar, secretaria del expresidente, dentro del caso Plus Ultra. La decisión llega un día después de que Zapatero declarara en la Audiencia Nacional como investigado por tráfico de influencias, blanqueo de capitales, delitos fiscales y contrabando.

Zapatero salió de la Audiencia Nacional sin retirada de pasaporte y sin obligación de comparecer cada quince días, pero Calama le impuso una condición clara: estar localizable las 24 horas mediante teléfono móvil y correo electrónico. La Fiscalía Anticorrupción había pedido medidas cautelares, pero el juez está optando por una instrucción muy seria y prudente.

Por supuesto Televisión Española y el equipo de opinión sincronizada ya estaba cantando victoria hasta que hoy ha venido este duro movimiento: las hijas y la secretaria pasan a estar investigadas.

Alba y Laura Rodríguez Espinosa aparecen vinculadas a Whathefav SL, sociedad de la que figuran como administradoras y que la UDEF sitúa dentro del circuito económico investigado. Según las informaciones publicadas, los investigadores sospechan que esta empresa pudo canalizar fondos relacionados con trabajos de consultoría atribuidos al entorno de Zapatero.

Gertrudis Alcázar la fiel secretaria también ha sido imputada ya que aparece como figura clave en la oficina del expresidente y en la gestión de documentación, agendas y movimientos vinculados a la causa.

Zapatero negó haber influido en el rescate de 53 millones de euros concedido a Plus Ultra en 2021. También negó haber participado en la creación de una sociedad offshore en Dubái y defendió que los pagos recibidos respondían a trabajos reales de consultoría. Sobre las joyas intervenidas en su despacho, valoradas judicialmente en 1,3 millones de euros, no quiso dar una explicación completa todavía y dijo que lo haría cuando pudiera reunir documentación.

El comunicado posterior de Zapatero siguió la misma línea: inocencia, confianza en la justicia, autorización para revisar su patrimonio y la frase de que “la verdad se abrirá paso”. Pero Calama no parece haber comprado la versión completa. Después de escuchar al expresidente, no cerró el asunto ni rebajó el perímetro de la investigación. Al contrario: incorporó a las hijas y a la secretaria.

Ahí está el giro importante. El caso ya no es solo Zapatero, Plus Ultra y Julio Martínez. Ahora entran Alba Rodríguez Espinosa, Laura Rodríguez Espinosa, Gertrudis Alcázar, Whathefav, Análisis Relevante, la UDEF, Anticorrupción, la oficina del expresidente, las joyas, la supuesta offshore en Dubái, la comida en la A-6, los pagos por maquetación y la pregunta de si todo era consultoría real o una estructura para mover dinero alrededor de un expresidente.

Mientras tanto, en la SER, en TVE y en la sincronizada mediática, el esfuerzo sigue siendo encontrar la rendija: que si no le han quitado el pasaporte, que si no hay riesgo de fuga, que si las joyas pueden tener otra explicación, que si todo es lawfare, que si Calama no ha impuesto medidas fuertes, que si Zapatero ha entregado un papel autorizando al juez a mirar su patrimonio. Pero la realidad procesal va por otro sitio: el juez mantiene los indicios, amplía el círculo familiar y llama a declarar a quienes pueden explicar cómo se movía el dinero.

La imagen de país no empeora porque un expresidente sea investigado. Empeoraría si no pudiera ser investigado. La diferencia entre una democracia real y un país como Venezuela es precisamente esta: que un expresidente, sus hijas, su secretaria, sus empresas, sus joyas y sus explicaciones también pueden acabar delante de un juez.

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