[Juan Soto Ivars] (July 26, 2026) Soto Ivars: Ningún Juzgado, Amenaza O Llamada ME HAN Obligado A Decir Esto

Pido perdón públicamente a Marta Sanchiz por hacer con ella exactamente lo que
intentaba criticar. Entiendo que ella pudo cometer un error. Hoy en día es muy fácil
venirse arriba. Y criticar un argumento y a quien lo dice. A mi me pasó en este vídeo:

Lo más raro de este vídeo no es que alguien cambie de opinión. Es que alguien pida perdón sin que la aludida, en este caso Marta Sanchiz se lo haya exigido.
Sin una campaña en redes, sin llamadas de tapadillo, sin nada.
Y además después de que el vídeo anterior funcionara bien.

En YouTube, la reacción habitual ante un contenido que consigue visitas es repetirlo. Aquí ocurre lo contrario: Juan Soto Ivars reconoce que utilizó unos segundos de televisión para construir un retrato completo y separa dos cosas que había mezclado: criticar el argumento de Marta Sanchiz y criticar a Marta Sanchiz como persona.

El argumento sigue siendo criticable. Carlos Cuesta contó en En boca de todos que unos radicales estuvieron a punto de agredirlo en Navarra. Sanchiz respondió hablando de su imagen como rostro conocido de la extrema derecha. La contestación trasladaba parte de la responsabilidad hacia quien denunciaba la amenaza: si te identifican como ultra, parece que debes contar con que alguien quiera pegarte. Ese razonamiento se puede discutir con dureza sin retirar una sola palabra.

El error vino después. Para criticar que Sanchiz estaba reduciendo a Cuesta a una etiqueta —facha, ultra, enemigo—, el vídeo anterior hizo lo mismo con ella. La convirtió en “la tertuliana de Sumar” que justificaba la violencia y la llenó de insultos. Es decir: se denunció una deshumanización deshumanizando a quien la había cometido.

Soto Ivars recordó que había tomado unas cañas con Marta Sanchiz y que la impresión personal no encajaba con el personaje fabricado a partir del corte. Carlos Cuesta, que había recibido el comentario, le dijo algo parecido: aquella intervención le pareció una barbaridad, pero Sanchiz le parecía una persona maja.

Ninguno estaba corrigiendo el argumento. Estaban añadiendo una información que los formatos de confrontación eliminan: quien dice una estupidez en una discusión no queda resumido para siempre por esa estupidez.

Además en el otro vídeo no se viootro fragmento. Durante la polémica entre Antonio Naranjo y Sarah Santaolalla, Sanchiz salió en defensa de Naranjo. Explicó que, cuando empezó como colaboradora, le tenía miedo; que él la ayudó a entrar en la dinámica del programa y le ofreció discutir con ella sin machacarla. “Es un encanto de tío”, dijo, aunque también dejó claro que se encontraba en sus antípodas ideológicas.

Ese momento sirve mejor para entender el asunto que cualquier perfil ideológico. Marta Sanchiz puede decir una barbaridad a Carlos Cuesta y, en otra discusión, defender a Antonio Naranjo frente a personas de su propio entorno. Antonio Naranjo puede enfrentarse con Sarah Santaolalla hasta que ella abandone el programa y, al mismo tiempo, ayudar a una colaboradora nueva con la que no comparte casi nada.

Carlos Cuesta, Antonio Naranjo, Sarah Santaolalla, Javier Ruiz, Vito Quiles, Iker Jiménez, Nacho Abad, Afra Blanco, Marta Sanchiz o Juan Soto Ivars. Cada uno lleva adherida una colección de términos: ultra, roja, propagandista, agitador, negacionista, sanchista, fascista, podemita. Cuando aparece un corte compatible con la etiqueta, se comparte y se exagera sobre él.

Pedir perdón no significa aceptar la posición de Sanchiz ni retirar la crítica a sus palabras. Significa admitir que se ha hecho lo mismo y que no hace falta tratar nada personal. Lo importante debería ser el análisis del argumento.

Está claro que la relación previa ayuda a detectar estas cosas, pero esto no debería ser necesario. Todos los que aparecen en una pantalla tienen una vida más amplia que su peor minuto.

Queda una última ironía. Soto Ivars puede pedir perdón a alguien de izquierdas sin que su público lo expulse del bando. Ella quizá tenga que aclarar que sigue estando “en las antípodas” antes de decir que Antonio Naranjo se portó bien con ella.

Cuando hablar bien de un adversario infringe cláusulas. Si tu bando te penaliza y trata de corregirte o coaccionarte por pedir perdón, o tomarte unas cañas.
El problema es otro. Allá cada cual con sus bandos.