[Juan Soto Ivars] (February 3, 2026) Zapatero Y UN Avión CON Destino AL Helicoide
Las noticias del expresidente Jose Luis Rodriguez Zapatero han vuelto a la actualidad.
Gracias a un artículo del Mundo hemos sabido que las comisiones del rescate de Plus Ultra
las cobró de su amigo Julio Martínez y a través de una empresa sin empleados. Lo normal.
Cuando una noticia bomba irrumpe en el ciclo informativo, otras desaparecen del foco. No es nada nuevo y nos ha vuelto a ocurrir ahora: mientras mirábamos al accidente ferroviario, a los 47 muertos, a los trenes, a ADIF y a las responsabilidades técnicas, otra historia quedaba en segundo plano.
Ese mismo día, o justo en ese margen, reaparecía una exclusiva clave sobre José Luis Rodríguez Zapatero y su relación con el régimen venezolano. No es una anécdota ni una insinuación vieja: es una investigación que entra ya en fase judicial y que coloca, por primera vez, a un expresidente del Gobierno de España bajo la lupa de la Fiscalía Anticorrupción.
El artículo de Joaquín Manso en El Mundo, publicado el 31 de enero, empieza a poner cifras, fechas y nombres propios. Al menos 450.000 euros cobrados por Zapatero en concepto de “consultoría global” a través de una sociedad sin empleados, vinculada a Julio Martínez, empresario detenido en una presunta trama de blanqueo relacionada con Plus Ultra, la aerolínea rescatada por la SEPI con dinero público pese a su carácter estratégico más que discutible.
Aunque no faltará quien tilde todo esto de bulo y de desinformación, las coincidencias temporales son demasiado precisas para no unir los puntos pensando que algo cuadra. Zapatero se reúne con Martínez tres días antes de su detención por la UDEF, en una zona sin cobertura en El Pardo. Una empresa pantalla comienza su actividad y recibe pagos procedentes de Plus Ultra por interceder ante el régimen bolivariano, cuando se produjo es rescate.
Otra casualidad es que en apenas veinte días se produce un viraje radical en la política exterior española: España se aleja de la oposición venezolana, deja de recibir a Juan Guaidó, se alinea con tesis chavistas en Bruselas y empieza a reclamar el levantamiento de sanciones a jerarcas del régimen. Todo ello en paralelo a movimientos internos de poder en Moncloa, como el relevo de Ábalos y a la entrada de hombres de confianza como Óscar López.
Sumad a esto a Víctor de Aldama, otro interlocutor privilegiado con Caracas, que ha comunicado a la Audiencia Nacional la existencia de un sobre que, según ha publicado El Confidencial, vincula financiación ilegal del PSOE, fondos procedentes de Venezuela y la Internacional Socialista.
Ya vimos cómo fueron las maniobras de Zapatero para volver a conseguir el favor del presidente Pedro Sánchez con aquel artículo de Jesús Cacho. Ahora la pregunta es qué hace un expresidente cobrando de un intermediario y una empresa pantalla y hasta qué punto estos tejemanejes influyen de facto en la política exterior española.
¿Han estado decisiones estratégicas del Gobierno de Sánchez como lo dicho de Guaidó y Venezuela, el cambio de postura del Sahara y Marruecos o el acercamiento a Huawei y China han estado condicionadas por intereses personales y redes de poder heredadas?
En fin, siguen las informaciones sobre Zapatero y puede que las respuestas aún tarden en llegar. Puede que algunas nunca lleguen. Pero lo que parece claro es que no estamos ante una suma de casualidades, sino ante una secuencia lógica, política, económica y geopolítica.