[Juan Soto Ivars] (octubre 23, 2026) Este ES EL Periodismo QUE DE Verdad Necesitamos EN España

¿Y si el mejor síntoma de que España va bien fuera que una rata atropellada se convirtiera en noticia? ¿Qué pasaría con los informativos, las tertulias y los periodistas si la política dejara de producir escándalos todos los días? ¿Y si el verdadero éxito está en el aburrimiento?

Mientras Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo preparan las elecciones del 29 de noviembre, Javier Milei visita España, Santiago Abascal protagoniza la actualidad política y programas como *Horizonte*, de Iker Jiménez y Carmen Porter, encuentran cada noche nuevos motivos para hablar de la crisis nacional, un periódico de Zamora ha publicado una noticia extraordinaria: una rata callejera ha muerto atropellada por una bicicleta en pleno casco antiguo.

El titular apareció el 20 de octubre de 2026 en *La Opinión de Zamora*, firmado por Erit Fraile: «El triste final de una rata callejera en Zamora, atropellada y malherida en pleno casco antiguo». Una crónica de apenas unos párrafos que relata cómo el animal buscaba alimento por la rúa de los Francos cuando decidió cruzar la calle. Una ciclista lo atropelló y el pequeño mamífero murió pocos minutos después.

La noticia tiene todos los ingredientes de una gran tragedia periodística: una tarde otoñal especialmente tranquila, una víctima que ignoraba su destino, una decisión fatal, un atropello y un desenlace irreversible. Incluso hay espacio para la denuncia social, porque la presencia de ratas en las calles del casco antiguo también dice algo sobre el estado de una ciudad.

Pero lo verdaderamente interesante no es la rata. Es la posibilidad de vivir en un país donde una historia así merezca ocupar espacio en un periódico.

España lleva años instalada en una actualidad política prácticamente ininterrumpida. Las investigaciones judiciales, los casos de corrupción, los enfrentamientos institucionales, las crisis diplomáticas, las polémicas parlamentarias y las declaraciones de los dirigentes políticos alimentan cada día portadas, programas de televisión, columnas de opinión, podcasts y canales de YouTube.

El sanchismo ha producido una cantidad extraordinaria de información, pero también ha generado toda una economía alrededor de la confrontación. Hay medios que viven de defender al Gobierno, otros que han construido buena parte de su audiencia fiscalizándolo y una industria de tertulias que necesita que cada jornada ocurra algo más grave que la anterior.

¿Qué sería de ese periodismo si Pedro Sánchez perdiera las elecciones y el siguiente Gobierno resultara aburrido? ¿Y si Feijóo gobernara cuatro años sin grandes sobresaltos? ¿Y si la oposición también aceptara una temporada de tranquilidad? La ausencia de escándalos podría convertirse en una excelente noticia para los ciudadanos y en un problema económico para quienes viven de contarlos.

Ahí aparece una contradicción incómoda: el periodista que desea que las cosas mejoren puede depender profesionalmente de que sigan empeorando. La indignación produce titulares, audiencia, suscripciones y visualizaciones. La normalidad, en cambio, tiene muchas dificultades para competir en el mercado de la atención.

*La Opinión de Zamora* ofrece una alternativa fascinante. Entre sus noticias aparecen las irregularidades económicas denunciadas por la diócesis, la urbanización de un antiguo cuartel, una feria de dulces en Santa Clara, la despedida de una comunidad religiosa y una reyerta en la estación de autobuses que movilizó a tres patrullas policiales. Una actualidad local donde las pequeñas historias conservan el derecho a ser importantes.

Frente al ruido permanente de la política nacional, Zamora aparece como la imagen de una España en la que todavía queda espacio para preocuparse por asuntos cotidianos. No porque carezca de problemas, sino porque la vida de una ciudad no puede reducirse a lo que ocurre en el Congreso de los Diputados, en La Moncloa o en los platós de televisión.

La reflexión alcanza incluso a la vivienda. Mientras Madrid y otras grandes ciudades concentran buena parte del debate sobre los alquileres, la comparación con los anuncios inmobiliarios de Zamora plantea otra pregunta: ¿hasta qué punto hemos terminado confundiendo vivir mejor con vivir donde sucede todo?

El periodismo local, tantas veces eclipsado por los grandes medios nacionales, recuerda que también existe una España de barrios, comercios, vecinos, sucesos menores y noticias que no necesitan convertirse en una batalla ideológica.

Quizá una de las mejores noticias que podría recibir el periodismo español fuera quedarse sin grandes noticias políticas. Que la actualidad dejara de parecer un parte de guerra y que los informativos tuvieran tiempo para contar cómo viven realmente las personas.

Que un día encendiéramos la televisión y lo más importante que hubiera ocurrido en España fuera el triste final de una rata callejera en Zamora.

El artículo de Eriz Fraile: https://www.laopiniondezamora.es/zamora/2026/10/20/triste-final-rata-callejera-zamora-135554184.html