[Juan Soto Ivars] (October 20, 2026) Dice Bardem QUE HAY QUE Sentir Gratitud POR LO DE Francia

En Francia arden ayuntamientos y se saquean tiendas. Mientras, Javier Bardem da las
gracias a los jóvenes movilizados, Ramón Espinar celebra que vuelve la izquierda y en canal
Red hablan de piedras contra fachadas inertes. Que todo arda que tengo derecho a zapatillas

Las protestas francesas comenzaron con reclamaciones sobre educación pública y coste de la vida. El sábado 17 de octubre reunieron a más de medio millón de personas. París, Marsella y Lyon registraron incendios, ataques a la policía y saqueos. El fin de semana dejó cerca de 2.400 detenidos y miles de negocios dañados. Emmanuel Macron responsabiliza de los disturbios a grupos de extrema izquierda y delincuentes; Jean-Luc Mélenchon denuncia la represión policial.

En Limoges prendieron fuego al Ayuntamiento, un monumento histórico inaugurado en 1883. Las llamas alcanzaron la cubierta y derribaron parte de su torre. El Ministerio de Educación francés ha contabilizado al menos 24 institutos incendiados o vandalizados desde el comienzo de las protestas. En París, los escaparates rotos y los vecinos defendiendo sus comercios ocupan las portadas.

Ramón Espinar escribió que basta mirar las calles de Madrid, París, Bari, Marsella o Roma para entender que comienza «el fin de ciclo de la extrema derecha europea». Otros recuperan Mayo del 68, la Revolución francesa, las jornadas de ocho horas y las vacaciones pagadas. Entre referencias históricas y mensajes sobre la «Francia anticapitalista» aparece una nueva interpretación de los saqueos: los derechos sociales incluyen, al parecer, las zapatillas de marca.

Javier Bardem recibió un premio a su carrera en el Festival de Cine de Roma y aprovechó la presentación de «El ser querido» para enviar «gratitud y apreciación» a los jóvenes movilizados. Los presentó como un ejemplo de «vitalidad y esperanza» frente a quienes dicen que la juventud no piensa. Victoria Luengo habló también del hartazgo social y del miedo al auge del fascismo.

Laura Arroyo, de Canal Red, ha llevado la discusión al significado de la violencia. Distingue entre la fuerza ejercida por el Estado y la de quienes protestan desde posiciones de desventaja; compara las lesiones causadas por la policía con piedras lanzadas contra «fachadas inertes». El término resulta especialmente interesante cuando detrás de una fachada hay una tienda con empleados o una familia viviendo encima de un banco incendiado.

Los disturbios llegaron también a Italia. Milán vivió dos días de enfrentamientos junto a la plaza del Duomo, con barricadas, saqueos y más de doscientos detenidos. Giorgia Meloni convocó una reunión de seguridad. En Francia, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, ofreció su dimisión por la gestión de la crisis y Macron la rechazó.

En Madrid, la acampada por la vivienda en la Puerta del Sol ha abierto su propia disputa. Isabel Díaz Ayuso ordenó cerrar temporalmente la estación de Metro por los niveles de amoníaco detectados en los conductos. El servicio volvió el sábado, pero la Comunidad advierte de otro cierre si reaparecen los problemas de salubridad y la acampada sigue instalada en el kilómetro cero.

Una sinagoga del distrito XIX de París apareció vandalizada durante el fin de semana. También circulan testimonios de familias que tuvieron que refugiarse mientras ardían locales próximos a sus viviendas. En las imágenes de los disturbios aparece una mujer defendiendo su tienda con una vara frente a un grupo de saqueadores.

Francia llega al 20 de octubre con nuevas convocatorias, un Gobierno cuestionado y miles de ciudadanos haciendo cuentas de los daños. Desde España todavía hay quien celebra una nueva primavera europea. El balance para quienes han perdido un comercio, un coche o parte de su ciudad tiene bastante menos de Mayo del 68 que de factura de reparaciones.