[Juan Soto Ivars] (October 15, 2026) Guerra Total POR LOS Sillones: LA Izquierda Y SU Circo Aceleran Hacia EL Abismo
Irene Montero pacta con Gabriel Rufián, Ada Colau ofrece retirarse y Podemos se niega a integrarse en el Frente Amplio. La izquierda tiene hasta el viernes para ponerse de acuerdo y,
a seis semanas de las elecciones del 29-N, parece que Sánchez tendrá lo que quería.
El acuerdo entre Podemos y Esquerra Republicana ha desbaratado los planes del Fente Amplio (Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y los Comuns). Los morados no competirán contra ERC en Cataluña y Gabriel Rufián hará campaña junto a Irene Montero en el resto de España. El Frente Amplio responde proponiendo a Ada Colau como candidata, pero ella misma se ofrece a dar un paso atrás para facilitar la unidad. Mientras tanto, Montero exige primarias, defiende su acuerdo con Rufián y rechaza incorporarse a una coalición dirigida por otros.
La periodista Silvia Intxaurrondo intentó aclarar en TVE qué había pactado exactamente Podemos y en qué condiciones aceptaría un acuerdo con el Frente Amplio. Montero insistió en las primarias y evitó concretar si concurrirían juntos o separados. A estas alturas, ni siquiera está claro cuántas papeletas tendrá la izquierda alternativa al PSOE el 29 de noviembre.
Luca Costantini, periodista y autor de libros sobre Pablo Iglesias, Íñigo Errejón y Yolanda Díaz, conoce las guerras internas que han acompañado a Podemos desde sus primeros años. La pelea actual se parece a un juego del gallina: dos conductores avanzan hacia el mismo precipicio y gana quien consigue convencer al otro de que no piensa frenar. Podemos pretende que el Frente Amplio acepte el liderazgo de Irene Montero; los antiguos socios de Sumar intentan evitar otra ruptura sin entregar el control de sus listas.
La crisis empezó antes del adelanto electoral. Yolanda Díaz dejó de ser una opción para encabezar la candidatura, Pablo Bustinduy rechazó sustituirla y aparecieron nombres como Mónica García, Ada Colau y Emilio Delgado. La convocatoria anticipada de Pedro Sánchez sorprendió a una izquierda que todavía discutía su liderazgo y que arrastra los enfrentamientos de 2023: la exclusión de Irene Montero de las listas, la ruptura entre Podemos y Sumar y la vieja guerra de Pablo Iglesias contra el errejonismo.
En Cataluña, el movimiento de Rufián tiene especial importancia. ERC compite directamente con los Comuns, que ahora forman parte del Frente Amplio. Un sondeo del Centre d’Estudis d’Opinió indica que los republicanos podrían crecer hasta los 10 u 11 diputados mientras los Comuns perderían buena parte de su representación. Podemos renuncia a disputarles el voto catalán y Rufián gana presencia nacional sin abandonar Esquerra.
En Madrid, Emilio Delgado intenta encabezar una candidatura capaz de conectar con los barrios populares. El antiguo dirigente de Más Madrid participó en la guerra interna entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón y ahora vuelve a encontrarse con Podemos al otro lado de una negociación electoral. Los enfrentamientos personales, las listas y las posibilidades de conseguir un escaño pesan tanto como las propuestas políticas.
La división puede resultar desastrosa en las provincias pequeñas y medianas. Dos candidaturas de izquierda compitiendo por los mismos votantes pueden quedarse sin representación aunque juntas hubieran conseguido diputados. Y eso afecta directamente a Sánchez. El PSOE puede captar parte del voto útil de quienes temen una mayoría de PP y Vox, pero si Sumar y Podemos pierden diez o quince escaños, una nueva investidura socialista sería todavía más difícil.
Hay otro problema para esos partidos: Sánchez ha ido incorporando a su discurso buena parte de sus principales reivindicaciones. Gaza, Palestina, la inmigración, la vivienda, los fondos buitre y las acusaciones de *lawfare* ya forman parte del argumentario del PSOE. Podemos nació prometiendo sustituir a los socialistas y ahora tiene que competir con un presidente que utiliza muchas de sus propias banderas.
Rufián se ha convertido en uno de los personajes más interesantes de esta operación. Llegó al Congreso defendiendo que su estancia en Madrid sería breve y lleva una década haciendo política nacional. Ha pasado del independentismo más combativo a buscar apoyos entre votantes de izquierda de toda España. Su acercamiento a Emilio Delgado, su posterior acuerdo con Irene Montero y su decisión de mantenerse en ERC permiten entender hasta dónde está dispuesto a arriesgar para ampliar su poder.
La izquierda que prometía acabar con la vieja política está otra vez atrapada entre candidatos, vetos, primarias y reparto de puestos. Ada Colau, Irene Montero, Ione Belarra, Gabriel Rufián y los dirigentes del Frente Amplio intentan evitar aparecer como responsables de una ruptura que puede costarles buena parte de sus diputados.
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