[Juan Soto Ivars] (October 10, 2026) NO Hemos Tenido Nunca unas Elecciones TAN Peligrosas como estas

Lo de Maricarmen, las manifestaciones de Sol y el adelanto electoral de Pedro Sánchez ya
parece difícil de superar. Pero el presidente que ha conseguido que incumplir su palabra y
hacer el ridículo dejen de tener consecuencias todavía tiene margen para sorprendernos.

La muerte de Maricarmen Abascal, las manifestaciones por la vivienda, la acampada de la Puerta del Sol y el adelanto electoral de Pedro Sánchez han vuelto a colocar a los medios de comunicación en el centro de la política española. JF Lamata, responsable de La Hemeroteca del Buitre, analiza junto a Juan Soto Ivars y José cómo se construyen las víctimas mediáticas, por qué unas tragedias reciben una cobertura extraordinaria mientras otras desaparecen de los informativos y qué precedentes existen de esta forma de hacer política.

El caso de Maricarmen recuerda a las movilizaciones contra los desahucios del 15M, al nacimiento de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y al ascenso político de Ada Colau. También a la transformación de aquellas protestas en una oportunidad electoral para Podemos, con La Sexta como uno de sus principales escaparates televisivos. Quince años después, el Sindicato de Inquilinas ocupa el centro de las movilizaciones y Colau reaparece como posible referente de una izquierda que busca reconstruirse tras su paso por el poder.

Sin embargo, existe una diferencia fundamental. En 2011, las protestas por la vivienda se dirigían contra un sistema político que acababa de sufrir una crisis económica devastadora. En 2026, después de ocho años de gobiernos de Pedro Sánchez, la vivienda y los salarios se han convertido en dos de los mayores motivos de descontento social. Y, pese a ello, el PSOE ha conseguido situar el conflicto en una campaña contra Isabel Díaz Ayuso, Alberto Núñez Feijóo, Santiago Abascal y los llamados fondos buitre.

La comparación entre Maricarmen Abascal y Olga Matute resulta especialmente incómoda. Dos mujeres afectadas por problemas de vivienda, dos tragedias separadas por unas semanas y dos tratamientos informativos completamente diferentes. El caso de Madrid produjo retransmisiones en directo, manifestaciones, programas especiales y una enorme repercusión política. El de Cataluña apenas consiguió abrirse paso en la televisión nacional. La selección de las víctimas acaba dependiendo de su utilidad para construir un relato político.

También merece atención la respuesta de los medios. La Sexta consiguió imágenes del desahucio de Maricarmen desde el interior de la vivienda, mientras Televisión Española multiplicó su cobertura del caso. La presencia de cámaras, la repetición de las imágenes, las intervenciones de los activistas y la posterior difusión de grabaciones de la mujer hospitalizada plantean una cuestión periodística que va mucho más allá de las posiciones ideológicas: cuándo informar sobre el sufrimiento de una persona termina convirtiéndose en un espectáculo.

La historia de la televisión española ofrece precedentes. El tratamiento del asesinato de las niñas de Alcàsser, las retransmisiones del rescate de Julen en Totalán y la cobertura de las víctimas de ETA, del 11M o de la pandemia muestran cómo la tragedia puede convertirse en un producto televisivo. La novedad es que ahora casi cualquier desgracia puede entrar inmediatamente en la competición partidista por determinar quién es la víctima y quién debe cargar con la culpa.

Esta dinámica también permite entender campañas electorales anteriores. José Luis Rodríguez Zapatero y José María Aznar, Mariano Rajoy y las víctimas de ETA, Pablo Iglesias y las amenazas recibidas durante las elecciones madrileñas de 2021, las cartas con balas, el debate de la Cadena SER y la estrategia de Iván Redondo forman parte de una historia en la que el victimismo ha ido desplazando a las propuestas políticas.

La campaña del 29 de noviembre plantea un problema añadido para el PSOE: resulta difícil recuperar la ilusión después de ocho años de Gobierno. Yolanda Díaz, Pablo Iglesias, Ada Colau, Gabriel Rufián o Ernest Urtasun representan distintas posibilidades de reorganización de la izquierda, pero ninguna llega sin el desgaste de los últimos años. Frente a ello, la estrategia de movilizar mediante el miedo a un Gobierno de PP y Vox vuelve a cobrar protagonismo.

Feijóo tampoco parece capaz de generar una gran ilusión entre los votantes de la oposición. Su principal argumento electoral es la vuelta a la normalidad, mientras Vox intenta capitalizar el malestar social.

A todo ello se suman la visita prevista de Felipe VI a Ceuta y Melilla, las relaciones con Marruecos, Mohamed VI y las tensiones entre el PSOE y la Corona. En una campaña que todavía tiene semanas por delante, la vivienda puede ser únicamente el primer gran conflicto mediático.

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