[Juan Soto Ivars] (September 7, 2026) El Bigote Ceutí Arrasa en las Elecciones Alemanas
Pedro Sánchez ha aprovechado la victoria histórica de Alternativa para Alemania en Sajonia
para presentar a su Gobierno como un dique frente al avance de la ultraderecha. Ante sus
diputados y senadores vinculó el ascenso de AfD con la “rendición de la derecha tradicional”.
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AfD obtuvo cerca del 44% de los votos, duplicó su resultado de 2021 y dejó a la CDU por debajo del 18%. El partido de Ulrich Siegmund quedó a tres escaños de la mayoría absoluta y reabrió en Alemania el debate sobre el cordón sanitario.
La victoria alemana llega, además, en pleno desgaste del Ejecutivo por la crisis de Ceuta, donde el presidente insiste en que la oposición está utilizando una emergencia migratoria para alimentar el odio.
El problema para ese planteamiento aparece al mirar las encuestas españolas. El barómetro de 40dB. para EL PAÍS y la Cadena SER publicado este 7 de septiembre señala que alrededor del 90% de los españoles responsabiliza a Marruecos de la crisis de Ceuta y que cerca del 72% atribuye también una responsabilidad importante al Gobierno. Un 63% considera mala o muy mala la gestión de Pedro Sánchez. Vox aparece, además, como el partido considerado más capaz para gestionar la inmigración.
La distancia no afecta únicamente a votantes de derechas. Distintos sondeos publicados durante agosto y septiembre muestran una ruptura llamativa entre el discurso del PSOE y parte de su propio electorado. Una encuesta de SocioMétrica situó en el 77% el porcentaje de votantes socialistas partidarios de devolver a Marruecos a los menores no acompañados llegados a Ceuta, incluso realizando los cambios legales necesarios. Otro sondeo publicado por Vozpópuli apunta a que más de la mitad de los votantes de Sánchez cree posible que Marruecos termine intentando forzar una cosoberanía sobre Ceuta y Melilla.
La paradoja es evidente. Mientras la dirección socialista interpreta el crecimiento de partidos como AfD o Vox como una amenaza reaccionaria que debe aislarse políticamente, una parte de sus propios votantes comparte diagnósticos sobre inmigración, fronteras o Marruecos que hace pocos años habrían sido asociados casi exclusivamente a la derecha.
Eso no convierte automáticamente a esos electores en votantes de extrema derecha. Tampoco significa que el 44% obtenido por AfD pueda explicarse solamente por la inmigración. Sajonia-Anhalt arrastra problemas económicos y un profundo rechazo al Gobierno federal de Friedrich Merz. Infratest dimap detectó que un 59% de los votantes quería utilizar las elecciones regionales para castigar a Berlín.
Pero el resultado obliga a preguntarse qué sucede cuando los partidos tradicionales responden al malestar señalando quién queda fuera del perímetro aceptable. El cordón sanitario alemán ha impedido hasta ahora que AfD participe en gobiernos regionales. No ha impedido que pasara del 20,8% en 2021 a casi el 44% cinco años después.
España está lejos de ese escenario, pero Ceuta ofrece una señal parecida. El nuevo barómetro de 40dB. coloca por primera vez a PP y Vox conjuntamente por encima del 50% del voto, aunque no detecta un vuelco electoral brusco provocado exclusivamente por la crisis. Vox sube hasta el 17,8%, mientras el PSOE queda en el 27,6%.
La cuestión ya no consiste únicamente en decidir si AfD o Vox son extrema derecha ni en discutir si determinadas posiciones deben quedar fuera de cualquier pacto. El problema político aparece antes: por qué una parte creciente del electorado considera que esos partidos describen mejor problemas que sí reconoce como reales.
Y Ceuta empieza a enseñar que llamar “ultra” a una preocupación no hace desaparecer la preocupación.
#pedrosánchez #psoe