[Juan Soto Ivars] (October 12, 2025) Soto Ivars: El aborto no es un debate cerrado.
El ruido y la polémica recientes con este tema, de alguna manera me alegran.
Entre Ayuso, Almeida, VOX y el PSOE al menos se ve que los debates cerrados no existen.
Luego ya lo de convertir un tema tan triste en un mero asunto polémico ya no me alegra tanto.
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El ruido y la polémica recientes con el tema del aborto sí, otra vez el aborto, de alguna manera ponen algo bueno encima del tablero.
No es que nos guste el conflicto, más bien nos gusta comprobar que, por mucho que ciertos sectores del poder, la política o los medios insistan en decretar qué se puede debatir y qué no, los debates cerrados no existen.
Entre Ayuso, Almeida, VOX y el PSOE, lo interesante no es tanto quién tiene razón, sino cómo se construye la discusión pública. En un país donde tendemos al eslogan, la crispación y el tabú, estaría bien aprovechar que el aborto vuelva al centro del debate para intentar abordar el tema con todas los matices y todas las complejidades que merece.
El aborto no es sólo una cuestión médica, legal o identitaria. Es un tema bastante triste que nos enfrenta con preguntas sobre la vida, la libertad y el límite de ambas. Lo que debería ser una reflexión compleja, íntima y trágica, se ha convertido en una herramienta de polarización. Y en eso, tanto la derecha como la izquierda participan con entusiasmo.
La izquierda española lo usa como símbolo de progreso, como una bandera moral que otorga superioridad ideológica a quien la enarbola. Pero lo hace vaciando de sentido el drama humano que implica.
Y la derecha, mientras tanto, lo instrumentaliza como arma identitaria, un modo de marcar diferencia moral con el adversario, aunque rara vez se atreva a profundizar en lo que el tema significa en la experiencia real de las mujeres.
Lo más preocupante es cómo repetimos consignas sin pensar.
En este vídeo, Juan Soto Ivars analiza con su habitual ironía y lucidez un debate ético que lamentáblemente se ha convertido en un espectáculo de opinión.
Pero detrás de todo eso late una cuestión más seria: ¿qué tipo de sociedad queremos ser? Una que discute y duda, o una que repite y señala.
Soto Ivars recuerda que ningún debate está realmente cerrado. Que las ideas que más duelen son las que más necesitan ser pensadas.
Y que una democracia adulta no es la que tiene todos los temas resueltos, sino la que se atreve a volver a discutirlos sin miedo.
¿Dónde quedó el silencio, la compasión, la reflexión?
¿Dónde está la parte incómoda de aceptar que en un aborto, incluso cuando se considera necesario, hay una pérdida, un límite y una herida?
En el vídeo, Soto Ivars propone salir del dogma ideológico y recuperar el pensamiento. No para imponer una postura, sino para recordar que el pensamiento crítico es una forma de respeto: respeto hacia la verdad, hacia la complejidad y hacia quienes no piensan igual.