[Juan Soto Ivars] (March 31, 2026) Soto Ivars: ASÍ Invadió EL Psoe A Movistar
Si eres de los que no entiende por qué han metido a Canal Red en Movistar Plus es porque no has
leído el magnífico artículo de El Confidencial que comentamos aquí. Y si piensas que las injerencias
del PSOE son cosa del CIS o del Constitucional pero no de la empresa privada, piensa otra vez.
En Movistar Plus pasa una cosa muy española: cuando por fin algo empieza a carburar, alguien decide meter la mano. La plataforma venía de una racha buena, bastante buena, después de años de desgaste. En 2025 ganó 278.000 clientes, cerró el año con 3,8 millones de suscriptores entre IPTV y OTT y siguió coleccionando premios con series y películas que habían conseguido darle una identidad propia en medio de la selva del streaming.
Lo lógico habría sido reforzar ese camino. Más músculo, más confianza en el equipo que había levantado el proyecto y más apuesta por una marca que, sin ser Netflix ni HBO, había encontrado por fin una posición reconocible. Pero ocurrió lo contrario. En marzo de 2025 Telefónica colocó a Javier de Paz como presidente no ejecutivo de Movistar Plus+ y a Daniel Domenjó como consejero delegado, abriendo una nueva etapa justo después del relevo de José María Álvarez-Pallete por Marc Murtra en la presidencia de Telefónica.
Un reportaje publicado estos días por El Confidencial, y ampliamente comentado en el sector, describe un año turbulento en la tele de Telefónica, con despidos, reestructuración interna, malestar en la plantilla y sospechas de interferencia política en las decisiones estratégicas.
Hubo relevo en la cúpula, hubo cambio de organigrama y ha habido movimientos muy sensibles en la oferta y en la dirección de la plataforma. También está confirmado que Movistar Plus+ se preparaba en febrero para incorporar Canal Red, el proyecto audiovisual de Pablo Iglesias, mediante pruebas técnicas previas a su entrada en la plataforma.
Esa decisión fue la que hizo saltar la conversación del sector especializado al barro político general. Porque Canal Red no es un canal cualquiera: es un proyecto mediático impulsado por Pablo Iglesias, financiado en buena parte por micromecenazgo y ya presente en web, YouTube y TDT madrileña. Su llegada a Movistar Plus se ha leído como un gesto de pluralidad por unos y como una operación de colocación política por otros. Pero, sea cual sea la lectura, lo que demuestra es que la plataforma ha pasado de competir por catálogo a protagonizar una pelea por simbolismo.
Y eso duele más cuando al mismo tiempo se aparta a perfiles que estaban asociados a la etapa creativa más sólida de la casa. Domingo Corral, muy ligado al área de ficción y a una tanda de títulos que consolidaron el prestigio de Movistar Plus, salió de la compañía y acaba de firmar un acuerdo de colaboración en exclusiva con HBO Max para producir ficción en España. Es uno de esos movimientos que, vistos desde fuera, suenan a diagnóstico en voz alta: si alguien te construye una marca reconocible y acaba fichando por otro, algo se te ha escapado por el desagüe.
En el fondo, esa es la clave de todo este asunto. Porque no se discute solo quién manda en Movistar Plus. Se discute para qué quiere mandar. Si la idea es reforzar la plataforma como negocio audiovisual con identidad propia, la lógica sería proteger el modelo que venía funcionando. Si la idea es convertirla en otra cosa entonces ya no estamos hablando solo de series, cine o fútbol. Estamos hablando del control de una ventana mediática muy valiosa.
Esa segunda lectura aparece en varias informaciones recientes sobre Prisa, Contreras y el frustrado proyecto de una televisión generalista afín al Gobierno de Pedro Sánchez.
Por eso la pregunta buena no es si Movistar Plus puede meter Canal Red. Poder, puede. La pregunta buena es otra: por qué una plataforma que venía de remontar decide embarcarse en una guerra política y empresarial que no necesitaba. Porque cuando una compañía que por fin daba señales de criterio, entran los políticos y empieza a enviar señales de bandazo.
Y ahora mismo, en torno a Movistar Plus, la sensación que queda es esa: menos plan reconocible y más pelea por el volante. Los hombres de Zapatero contra los hombres de Sánchez y en medio el usuario que enteoría paga para ver buenas series, buen deporte o buen cine.