[Juan Soto Ivars] (June 17, 2026) HAY Pocos Elegidos Capaces DE Decir Barbaridades TAN Enormes EN Televisión
Os prometo que tuve que ver varias veces las palabras de Vallín relacionando las cloacas de Leire
con el sumario 18/98. Lo del lawfare, la guerra del estado profundo contra el gobierno de Sánchez
o lo de que la culpable es la Kitchen, son chiquilladas al lado de la barbaridad de este otro Pedro.
Pedro Vallín vuelve a convertir el caso Leire Díez en una guerra de cloacas: la “cloaca cutre” del PSOE contra las “cloacas profesionales” del PP, la UCO, Interior, Villarejo, Kitchen, la Fiscalía Anticorrupción y todo lo que haga falta meter en la misma ensalada para que el foco deje de estar donde está.
El problema es que el caso Leire Díez está convirtiendo algunas tertulias en un auténtico esperpento. A este paso Leire, va a pasar de exmilitante socialista señalada en una investigación de la Audiencia Nacional, de maniobras contra la UCO, de Santos Cerdán, de Ferraz, de la Guardia Civil y de una presunta estructura destinada a neutralizar causas judiciales incómodas para el PSOE y el entorno de Pedro Sánchez, a ser una heroína plurinacional.
La frase de Gabriel Rufián sobre la “cloaca cutre” del PSOE le sirve a Vallín para plantear esta teoría tan tonta como cómoda: no habría una cloaca socialista grave, sino una especie de chapuza amateur enfrentada a las viejas cloacas del Estado. Y justo después de eso acaba soltando la bomba: que el origen de todo estaría en el sumario 18/98, el macrosumario contra el entramado civil de ETA.
El sumario 18/98 no fue una operación para fabricar titulares. Fue una causa instruida por Baltasar Garzón contra KAS, Ekin y otras estructuras del entorno civil de ETA. La Audiencia Nacional condenó a decenas de acusados por integración o colaboración con ETA, y el Tribunal Supremo mantuvo condenas firmes para buena parte de ellos, aunque rebajó penas y absolvió a algunos procesados.
Comparar aquello con el caso Leire Díez, o usarlo como origen remoto de una supuesta guerra de cloacas donde la UCO sería casi una facción más, exige mucha imaginación, poca memoria y tremendas dosis de delirio. ETA no era solo una banda armada: tenía estructura política, red social, propaganda, financiación, apoyo logístico y organizaciones que trabajaban para mantener vivo el proyecto terrorista. Eso fue lo que investigó el sumario 18/98.
El resultado es el vallinismo en estado puro: relativizar lo evidente, mezclar ETA con Kitchen, Leire Díez con Villarejo, la UCO con las cloacas y acabar insinuando que la investigación contra una presunta fontanería del PSOE forma parte de una guerra subterránea iniciada por unos cuantos Guardias Civiles rencorosos.
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